
Los escritores, o al menos los que creemos serlo, siempre nos jactamos de lo bien que lo hacemos o de lo originales que somos. El otro día conversando con una pseudo escritora como yo me di cuenta de que aunque nos creamos muy imaginativos, no lo somos; andamos robando citas de otros autores modificándolas muy poco y ni siquiera nos dignamos a poner el nombre del verdadero creador, queda como un secreto a voces que yo ahora pongo ante ustedes.
Lo siguiente es:
Un relato descaradamente robado
Varios autores
Era un hombre no sólo ruin y corrompido, sino también estúpido de esos que tienen un extraño pasatiempo: monologar todo el día.
Se alimentaba de soledad, sin ella era como cualquier otro hombre privado de agua y comida. No le enorgullecía su soledad, pero dependía de ella.
Años atrás era un hombre totalmente distinto al que describo ahora, antes era un diamante que brillaba como el sol que sabía los secretos de la luna, de la noche y del día. Tenía como compañera a una chica que encajaba en su mundo perfectamente a la que le hubiese dado alguna cosa, todas las cosas, si lo que ella quería eran cosas, incluso le hubiera dado su ratón Gerald en ese entonces si ella se lo pidiera, pero ahora las cosas eran muy distintas. Nuestro héroe comenzó a comportarse de un modo más extraño que de costumbre, en su cabeza no habían más que ideas que no hacían más que molestar.
Su mujer preocupada le pregunta: ¿hay alguien ahí?
A lo que él responde: me siento confortablemente adormecido.
Ella aburrida de todo le dice: por favor dime algo, ya no hay comunicación entre los dos.
Él: comunicación es una palabra trillada como amor.
Ella: ¿no crees en el amor?
Él: no si tratamos de comunicarnos.
Ella: ¿has estado razonando fuera del recipiente?
Él tumbado en la cama se da la media vuelta.
Ella, de pie, camina hacia la puerta y se marcha, mientras recuerda cuando eran jóvenes y podían parar el corazón del sol.
Esto sucedió hace algunos años y hace poco supimos en el pueblo qué era lo que había apagado al hombre de la triste figura:
Había matado a una vieja y a su hermana por dinero.
Bueno aquí está la prueba de que es posible hacer un relato con frases de otros autores que en esta ocasión especial son: Dostoievski, Bukowski, Cervantes, Kafka, Les Luthiers, Pink Floyd, Chancho en piedra.
¿Qué pasaría si uno de ellos viera sus frases en el escrito de otro sin siquiera ser nombrado?
Probablemente diría:
"La puta que se llevó mis poemas" (Bukowski)
"Y más encima los colgó en un blog" (María Arenas)

