jueves 9 de octubre de 2008

Idiotincracia

Los rostros amargados de las personas que van en el metro expresan una tristeza estremecedora, todos con una historia, que por las caras no puedes identificar cuál es la más miserable. Los que van de pie miran con una envidia aterradora a los que ocupan un asiento que no merecen, los matarían para ocupar su lugar, pero hacen algo peor; te hacen el viaje imposible, esa vieja que te pone las bolsas encima y se sube con toda su familia cree que merece el asiento por no poderse su culo, pero me pregunto: ¿qué estará haciendo la vieja en la hora punta?, ¿por qué no sale más tarde?.

Esa gente tan sola y triste que no tiene ningún sentido.
Se queja, ve televisión, se queja.
¡Ay Dios mío! ¿tú quisiste esto así?
¿No podrías haber perdonado?
Te cagaste a Eva y Adán con toda la ira. ¿por qué?, ¿me lo puedes explicar?

Es un pánico colectivo, una sesación de prisioneros en nuestras vidas, en un mundo cotidiano cada vez más cotidiano en el que todos te quieren bien jodido, pero no importa, total; Dios lo quiso así.